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En pocas palabras…

 

(¿qué estás escribiendo ahora, Pilar Ana?

Entonces, nos dimos prisa en seguirle… Ahí estaba de pie obcecado, mirando a una chica de unos ventipocos que estaba sentada a una mesa, rodeada de gente inmóvil y difunta, junto a una botella de Bourbon y un vaso grande que se llenaba cada vez que de un trago lo vaciaba.  Debía de ser una de las mesoneras a juzgar por la camiseta del The Ten Bells y estaba viva, sin embargo sus ojos estaban como muertos, como sin vida, fijos en la botella abierta…