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En pocas palabras…

 

(¿qué estás escribiendo ahora, Pilar Ana?

 

Esas palabras sonaron para mí como un oasis de agua fresca en medio del desierto; no sé si  fue ese estado de atolondramiento o que en realidad era así, pero me daba la impresión que el terremoto bajaba su intensidad.

Mike tiraba de las cadenas todo lo que podía y más; con todo, no lograba liberarme y sabía que era cuestión de segundos que los rayos exterminadores de la bruja Sorticia le frieran antes de que pudiera hacer nada por mí.