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En pocas palabras…

 

(¿qué estás escribiendo ahora, Pilar Ana??)

 

Hasta el día en el que los dos se fueron a vivir juntos y pasados los años, tuvieron su tercer hijo, Víctor seguía rumiando que lo iban a dejar, que nada iba en serio porque Esmeralda realmente era de él de quien estaba enamorada.

 

Después de más de dos tercios de su vida, tuvo que admitir que podía ser verdad que algo hubiera visto el uno en la otra y viceversa, porque parecía que se querían y no se iban a separar ni con agua hirviendo.