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En pocas palabras…

Muestra-Trabajo actual-Fragmentos

(¿qué estás escribiendo ahora, Pilar Ana??)

 

Muestra-Trabajo actual-Fragmentos

Al final, los chillidos caóticos y lastimeros de la chiquilla me hicieron caer en una semana que pasé en las  montañas de Val Di Lane con el hermano de mi mamma y su esposa, mucho antes de que esto se convirtiera en una estación de esquí.  Estos chillidos fueron evocadores… no sé cómo no recordé antes de ese episodio tan tremendo y fatal de cuando apenas era una chica prepúber… fui consciente los días posteriores pero en años venideros, como mecanismo de defensa, mi cerebro lo había bloqueado a favor de que no dañara mi desarrollo intelectual, ni mi psiquis…

Y esto que estaba soterrado en mi mente salió a la luz más implacablemente de lo que hubiera querido.

Así era la historia afín a todo esto: estábamos de esta manera en las montañas de Val di Lane, y a pesar de que el frío fuera impío y funesto, los rayos de sol consistentes y sólidos invitaban a pasear por sus ágiles valles y veredas. Al no conocer la zona no me iban a dejar ir sola… por eso, convencí a mi joven tía para que me acompañase por las llanuras de la altura. Debí comportarme bien y no separarme de ella en todo el  rato, pero me volví loca con la nieve, y en cuanto pude me distancié, comprobando al poco tiempo que la nieve me llegaba hasta más arriba de la rodilla; poco después, en una cueva cercana, me pareció escuchar un gruñido…  me adentré curiosa y entonces lo vi: era como un simio albino y gigantesco al principio, que en cuanto se percató de mi presencia, empezó a ascender hacia mí enfadado y a perseguirme atropelladamente; corrí desbocada hasta que resbalé sobre unas rocas heladas justo cuando me volví, evidenciando que el monstruo se había convertido en una gran bola de fuego y llamas;  perdiendo el equilibrio, me golpeé en la cabeza al caer con una de esas rocas y ¡plof!

Dos días después desperté del coma en el que me había sumido, en la misma cabaña pero acompañada ya por mis padres, mis tíos y mi hermana, que aunque  estaba a punto  de casarse, en esa ocasión lo dejó todo por estar conmigo.

No lo supe en el momento, pero   tanto el del primer espejo como el del segundo, podían haber sido mis primeros encontronazos con seres y castigos infernales y diabólicos, porque todo esto, a pies juntillas, no podía tener otra procedencia; quizá si en el primer caso habría ayudado  a las demás en vez de recluirme en la casita del campo, o si en el segundo no  hubiese desobedecido a mi tía en Val di Lane y hubiera permanecido con ella en el centro del camino…

 

Y cuando ya me culpabilizaba permanentemente, salí del anillo para entrar al tercero directamente; no podía acceder a otro lugar. Ya en esta circunferencia, encontré sollozando a ese chico de Verona que quería casarse conmigo, antes de que tomara la decisión de marcharme con mi tía a Londres en busca de una buena y mejor vida, con la expectativa de que allí en el Saint Thomas podría realizar unas excepcionales Prácticas de Enfermería.

Sé que no me porté bien con ese chico, con todo yo me consideraba aún joven para contraer matrimonio recién cumplidos los diecinueve, encerrarme con mi marido para trabajar sin parar limpiando y cocinando para él, además de para cuatro o cinco hijos que casi estaría obligada a parir, como hacían todas mis coetáneas. En vez de contarle desde un principio que me iba a marchar a Londres, me callé como una tumba no dándole siquiera oportunidad para que reaccionara… lo sé, no actué bien ni con ese muchacho, ni con el resto de la familia, ni con las amistades, al irme lejos así de repente.

Allí en Londres empecé tranquila con las prácticas en el hospital; no estaban mis padres, pero me conformaba con que estuviera mi tía… me sentía muy arropada por ella. Lo malo fue que al poco tiempo de llegar se dio cuenta que estaba embarazada y tuvo que volver a Verona cuando mi tío se lo rogó…

Fue por eso que me quedé a pasar las Navidades con unos amigos suyos prometiéndoles que volvería a Italia cuando comenzara el Año Nuevo; pasé los días más tristes de mi vida, al quedarme en realidad sola porque la familia se fue una temporada con unos hermanos que vivían a norte de Inglaterra, a pesar de todo me daba igual… mi única preocupación era seguir con mi vida, y no me cuestionaba si estaba siendo egoísta por mi parte.