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En pocas palabras…

Muestra-Trabajo actual-Fragmentos

(¿qué estás escribiendo ahora, Pilar Ana??)

 

‒ En fin, vamos a la ventana… intentaré poseer a esa paloma… ‒pronuncié amargamente.

Lo más duro para mí después de haber luchado tantos años por conservarla, era lo de haber perdido mi alma. Bueno, esto no era exacto; la tenían las Sombras, la tenía Lilith… me preguntaba si habría alguna forma de recuperarla.

Seguía queriendo acabar con Lilith; ella era la personificación del mal…  ya lo quería hacer  solo por mí… solo por ira, por venganza, por haberme arrebatado todo lo que fui, toda  mi esencia…

‒ Llévame… llévame hasta allí, por favor.

Había asumido ya perfectamente que él y yo  estábamos compartiendo el mismo cuerpo, aunque yo solo estaba de paso y le correspondía a este más que  a mí coordinar  movimientos,  y activar los pies para caminar.

 

No dijo nada. Sus pies comenzaron a moverse arrastrándose sin más, y para cuando quise darme cuenta ya estábamos allí otra vez… asomados en frente de la inocente e impávida paloma, la cual nos miraba atrevida con ojos grotescos.

Ya sabía lo que tenía que hacer… supuse que por eso Doherty estaba tan callado y solo se frotaba las manos… mis manos… nuestras manos, en señal expectante; tenía  que poseer el alma de ese pobre animalillo… pero, ¿para qué? ¿Para salir de ahí y luchar contra Lilith en una batalla por la humanidad? Si ya, desde que tenía conciencia de que era un demonio, todo carecía de importancia, todo se había transformado en un sinsentido, en un mundo insulso lleno de almas más o menos siniestras, que de repente se habían convertido en mi sustento favorito.

Aun así, sí creo que en ese entonces quedaba algo tanto de la persona como del espíritu que fui: todavía me importaba él aunque  hasta ese día estuve haciendo lo posible por mentirme a mí mima.

 

Sí, aunque me pesara, Doherty seguía significando algo especial para mí… no sé si el hecho de que los dos hubiéramos sido Rompehuesos tendría algo que ver, no obstante jamás de los jamases querría que lo pasase mal… y si la única opción era tomar a la paloma, según su petición, eso es lo que haría.

‒ Lo voy a hacer, por nosotros… por nosotros.

A continuación miré fijamente a la paloma, como cuando poseí a Doherty. A ella no podía tocarla, quizá sería más difícil tomar su alma…

Estaba decidida a intentarlo, pero cuanto más me concentraba en la paloma, más me mareaba… era como si hubiera algo tóxico en el ambiente; empezaba a ver todo doble y con burbujitas.

 

La paloma no se movía del alfeizar… me miraba con sus ojos inquietos… sabía que iba a por ella, pero estaba tranquila porque creo que conocía en el fondo mis intenciones y no dudaba que yo no la iba a hacer ningún daño por mucho que mis gestos la intimidasen.

La observaba concentrada y comencé a apreciar como unas brumas oscuras, que me acercaban a la avecilla. No sé si comprendía que quería su alma, que quería ocupar su cuerpo en realidad, poseerlo.

Me costaba aún asumir que pudiera hacerlo, sin embargo el argumento de Doherty por el que me rebautizaba como una demonio, había resultado tan revelador para mí.

 

Pero la paloma seguía en frente como si nada… la verdad es que me estaba descolocando un poco no haberla poseído ya. Yo creía recordar que con Doherty todo fue más fácil.

A medida que el tiempo iba pasando,me iba poniendo más y más nerviosa…

‒ Calma, Tina, calma… Ahora puedes hacerlo, eres un demonio.

‒ Un demonio principiante, sin experiencia… yo no estaría tan segura de que pudiera hacerlo.

La pobre avecilla agachó la cabeza como dándome permiso para que entrase en su humilde cuerpecillo, y de pronto empecé a experimentar unas fuertes convulsiones en el de Doherty… también unas horribles arcadas. Era como si él quisiera que  abandonase el suyo, como si ya no quisiera compartirlo más y me viera obligada a  saltar a otro con premura.